Historietrans
Espalda de Angel.
Sexta parte.
Me sentía caer, las imágenes pasaban por mi cabeza, como sueños entremezclados con nubes; mientras la profesora Buchelli continuaba su cátedra de derecho Romano, los compañeros, entre burlas y preguntas, me quedaban mirando la cabeza…Me sentía como bicho raro, dentro de un frasco y todos los niños observando cada parte de mi articulado cuerpo, no los consideraba mis amigos o amigas, muchas veces creo que era por mi culpa, me había vuelto un ser hermético, pocas veces generaba una charla… Ahora estaba generando curiosidad.
Aquella clase fue la mas aburrida de todas las que había asistido, creo que era mas por el hecho que esa noche forme parte del mobiliario del aula de clase. Ya que el dolor de la cabeza, no me permitía concentrarme en la clase, recordaba a Adriana, ella tenía razón debía descansar. Lo bueno fue que aquella noche transcurrió muy rápida -Las 10 de la noche por fin- dije mientras recogía mis objetos regados por el pupitre.
Al salir, buscaba aquella mirada, su mirada, no la encontraba por ningún lado, varias ideas circundaban mi cabeza – Se olvido, no pudo venir, la esperare un poco – Sin darme cuenta me rodearon muchos rostros conocidos, eran mis compañeros y compañeras de clase, una avalancha de preguntas surgieron de todos los sitios posibles… ¿Como estas?… ¿Que te paso?… ¿ Te sientes bien?…
– Tranquilidad que estoy bien… Bueno, bien que se diga bien no, pero no es tan grave como aparenta.
-Pero… ¿Que fue exactamente lo que paso? – dijo Anabel mientras me tomaba de la mano.
Comencé el relato de todo lo que había pasado la noche anterior, sus rostros sorprendidos, mas por el hecho de que estaba conversando, que el frasco hermético, al que todos llamaban Cromo repetido, tenía voz, podía hablar, se expresaba y comunicaba como cualquier otra persona…
Al terminar:
Los rostros de incredulidad rodeaban el mio, miradas que expresaban una sola frase ”Hablo solo para decir mentiras”, claro que no me lo decían, solo movían la cabeza de arriba a abajo, tratando de digerir mejor la historia. De pronto aquella voz que tanto deseaba escuchar sonó en la distancia, era Adriana, que casi empujando a mis compañeros se acerco a mi para darme un beso. Mandíbulas al suelo, ahora con cara de asombro no podían creer lo que pasaba, eran muchas sorpresas para una sola noche, aquel callado individuo, mostraba una faceta que pocos podían verla como real.
– Hola chiquito – Dijo Adriana-
-Hola Corazón (Si lo hice para que abrieran mas la boca) ¿Como estas?… ¿Que paso, que te demoraste?
– No el tráfico esta muy bravo, creo que es mejor caminar para llegar antes.
– Bueno vamos, es que estoy muy cansado y me duele mucho la cabeza.
Ella interpreto muy bien lo que yo intentaba hacer, tratar de sorprender a todos. A manera de mimos, me fue abrazando hasta la salida mientras yo alzaba la mano despidiéndome de el circulo de ahora sorprendidos compañeros, disfrutando el momento y sintiéndome mejor conmigo mismo.
Fin de la Sexta Parte.